Los silencios de Chancay, el mayor puerto comercial de Sudamérica que se levanta en Perú

El debate sobre los impactos sociales y ambientales del proyecto, que está a punto de inaugurarse, está casi ausente. Varias voces sostienen que el país no está preparado para la gran transformación que implicará la megainfraestructura.

Assilem Llanos Izquierdo tiene 9 años y no para de moverse por la pequeña sala de la casa. Agarra con cierta aprehensión adornos de una mesa, abraza a alguien, se para un momento, vuelve a moverse. Tiene una vincha colorida en la cabeza, una polera rosada, un pantalón de buzo plomo y zapatillas negras con blanco. También una mirada tierna y un rictus algo agitado.

La pequeña vive con el síndrome de Schaff-Yang, una variante rarísima del espectro autista, del que solo existen unos 200 casos en el mundo. Cada vez que, como resultado de la construcción del megapuerto de Chancay y sus instalaciones, se oye una voladura, la pequeña se asusta mucho. “Para mí es una tortura todos los días porque veo cómo los trabajos descontrolados de la empresa Cosco afectan la salud y la vida de mi hija”, dice Melissa Izquierdo, su madre, mientras trata de sujetarla para que se tranquilice un poco.

Grúas trabajan en la construcción del puerto, en agosto de 2022.

De lo que casi no se habla

De momento, no hay forma de evitarlo. Desde que en el 2016 comenzó a construirse la gigantesca infraestructura, ubicada a 71 kilómetros de Lima, la vida de los chancayanos ha cambiado. Según algunos, para bien: este puerto gigantesco, propiedad de la empresa estatal china Cosco Shipping, convertirá al Perú en un centro de conexión casi inigualable en la región. Tendrá 15 espigones (actualmente tiene cuatro) que permitirán entrar a barcos enormes y una profundidad de al menos 20 metros.

De acuerdo con Carlos Aquino, economista y profesor de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, el puerto “funcionará las 24 horas, de manera computarizada” y conectará a barcos comerciales de otros estados latinoamericanos con Asia, ahorrándoles unos 15 días de viaje.

La bahía y el poblado de Chancay.

Sin embargo, para Melissa Izquierdo y otros ciudadanos de Chancay, otrora conocido por su potencial pesquero artesanal e industrial, la nueva era no será tan feliz. “Nuestra ha vida ha cambiado rotundamente, se han afectado nuestras viviendas y nuestra salud”, dice Miriam Arce, del Frente de Defensa de Chancay, quien vive casi a la espalda de las inmensas instalaciones.

Un hecho ocurrido el martes 16 de mayo del 2023 parece darle la razón. Hacia las 9 de la mañana, en la zona de Chancay llamada Peralvillo, el suelo se hundió y resultaron rajadas cerca de una decena de viviendas, dos de ellas severamente. El evento fue consecuencia de la construcción de un túnel subterráneo que forma parte del complejo portuario.

La empresa compensó a los afectados, pero el incidente generó una protesta en Chancay y sembró cierta desconfianza en la localidad. Hasta ahora, en el lugar de los hechos, se observa una casa inclinada como consecuencia del incidente. Además dos operarios que trabajaban en la infraestructura han muerto entre mayo y julio mientras desempeñaban sus funciones.

La mar no está serena

A los veteranos pescadores del puerto de Chancay el oficio también se les ha complicado. “Ahora tenemos que irnos más lejos a pescar”, dice uno de ellos, que prefiere permanecer anónimo. La construcción de la infraestructura ha provocado que el fondo marino haya sido dragado. Si antes capturaban corvinas en el sector llamado La Punta, la llegada del puerto los desplazó a áreas más alejadas, lo que hace que los pescadores sientan que hoy faenar es más complicado, que les lleva más tiempo y consiguen menos producto. “Cuando no estaba Cosco, en unas cuatro horas volvía cargado”, dice otro hombre de mar. “Ahora, ya no es así”.

Pescadores en la bahía del poblado de Chancay, el 5 de marzo.

Antony Apeño, biólogo de la ONG Cooperacción, explica que “las alteraciones en los fondos marinos han generado una descomposición del hábitat de los organismos bentónicos (mariscos y otras especies), los cuales sirven de alimento a los peces”. Los pescadores, apunta, tendrán que desplazarse a otras zonas y entrarán en competencia con los de otros puertos.

La empresa acepta que ha afectado la fauna, por lo que está compensando a los pescadores. En un comunicado remitido a América Futura, Cosco señala que, además de dotaciones económicas, los apoyan con “becas estudiantiles, revisión técnica de las embarcaciones y programas de reconversión laboral”. Pero no todos quieren dejar su actividad y desarrollar oficios que nunca conocieron.

Hombres trabajan en la construcción del megapuerto, el pasado 19 de marzo.

Además, hay temor por el real impacto en el ecosistema marino. El biólogo Stefan Austermhule elaboró un informe donde hace varias observaciones a la Modificación del Estudio de Impacto Ambiental (MEIA) realizado en 2020 para corregir el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) original, que data del 2013. Esta sola modificación sugiere que el proceso ha sido problemático.

Según tal informe, la recuperación del fondo marino demorará entre 3 y 15 años, y no, como sostiene la empresa, en un lapso “mayor a un año y menor a 10″. Austermhule sostiene que este lapso aumentará si la compañía realiza más dragados. 제니스 인베릭스

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